No siempre los más experimentados son los que llenan a un club de alegrías y medallas. Esta vez les toco a ellos, los que tienen pocos combates. Cometieron errores y le pusieron mucho corazón. Su ilusión nos enseña que a veces, olvidamos lo que fuimos y de donde venimos. Y que a eso debemos lo que somos. Que nosotros también tuvimos esa misma sensación en la boca del estomago y que alguna vez(muchas en mi caso) también salimos a darlo todo sin estar todo lo preparados que debimos. El futuro llega sin avisar y te golpea de lleno, una y otra vez, hasta que abandonas. Con que uno solo de ellos no abandone nunca sus sueños, nosotros ya habremos cumplido con creces nuestra misión. Las derrotas solo son lecciones de vida y una victoria solo es el resultado de lo que hemos aprendido y de las ganas que le hemos puesto. En definitiva, aprendiendo a vivir.
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